Month: October 2015

Cómo los hackers pueden dar órdenes a «tu» Siri y Google Now sin que te enteres

Hackeo-Google-Now-Siri-Radio

Enviando órdenes «de voz» a Google Now «sin decir ni mú», señales de radio emitidas por la antena — Imagen: Wired.

En Wired, Hackers Can Silently Control Siri From 16 Feet Away,

Tal vez Siri y Google Now sean tus asistentes personales, pero no atienden sólo a tu voz. Un grupo de investigadores franceses ha descubierto que Siri y Google Now también obedecen y atienden amablemente las órdenes de cualquier hacker que hable con ellos, incluso cuando las órdenes se envían de manera silenciosa mediante señales de radio y desde varios metros.

Para que el hackeo sea posible el teléfono —Android o iPhone— debe tener los auriculares conectados (y por supuesto, los asistentes activados); el cable de los auriculares hace de antena que capta las señales de radio que, convertidas en corriente eléctrica, llegan hasta el micrófono del teléfono como si de voz del y usuarios se tratase.

Y de este modo y sin decir una palabra, el ataque por radio puede pedir a Siri o a Google Now que hagan llamadas, que envíen mensajes de texto o que llame a un número de teléfono que lo convierte en un dispositivo de escucha; que el navegador web acceda a una página web maliciosa o que envíe mensajes maliciosos por correo, Facebook o Twitter.

El hackeo tiene muchas limitaciones. Además de la necesidad de que el teléfono tenga los auriculares conectados el asistente tiene que estar disponible con la pantalla bloqueada, sin que esté activado el reconocimiento de la voz del usuario, que además puede ver que su teléfono está haciendo cosas.

Pero ahí queda esa posibilidad (otra más) y desde luego el método es brillante y eso es así.

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Un robot que aprende por sí mismo cómo agarrar objetos

Robot-Baxter-Aprende-Coger-Objetos

Baxter de Rethink Robotics es un robot que lleva ya tiempo mostrando sus habilidades. A simple vista no resulta especialmente espectacular ni por su aspecto ni en sus tareas y habilidades; incluso resulta hasta cómico haciendo algo tan simple como doblar una camiseta — aunque esto probablemente tiene que ver con el bigote y la pajarita.

A pesar de que morfológicamente se trata de un robot industrial, la particularidad de Baxter está en su capacidad para operar de forma (teóricamente) segura con humanos cerca de él, colaborando con ellos.

Para eso es capaz de detectar la presencia de operadores e interactuar con ellos —limitando en ese caso la fuerza de sus movimientos para no resultar ‘peligroso’— e incluso Baxter puede aprender a realizar tareas a partir de indicaciones y copiando cómo lo hace una persona.

Más recientemente Baxter puede también aprender por sí mismo ciertas tareas, como por ejemplo coger y agarrar objetos. Para ello se colocó el robot ante una mesa llena de diversos objetos, con distintos tamaños y formas; un sensor Kinect de Microsoft proporcionaba visión tridimensional de los objetos puestos sobre la mesa,

Deep Learning Robot Takes 10 Days to Teach Itself to Grasp — Funcionando durante diez horas al día y a lo largo de 700 horas Baxter realizó unas 50 000 variaciones cogiendo unos 150 objetos y aprendiendo, en cada caso, si el resultado era satisfactorio o no. Entre los objetos había desde mandos de televisor hasta una amplia variedad de juguetes de plástico y otros objetos comunes. El resultado es que Baxter puede anticipar con un 80 por ciento de aciertos si podrá coger algo de forma adecuada.

Para aprender a coger los distintos objetos Baxter probó casi 200 formas de coger cada uno de los objetos, aplicando cada vez pequeñas variaciones hasta determinar cuál de todas ellas era la más adecuada en cuanto a posición, fuerza o ángulo de sus pinzas — que es básicamente el mismo método de ensayo y error que utiliza un bebé. El aprendizaje por ahora se limita a coger un objeto y no necesariamente a cogerlo correctamente, caso de una pistola de juguete o unas tijeras.

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El problema matemático de la cebra y el cocodrilo

Cebra + Cocodrilo

Este problema planteado en uno de los exámenes oficiales escoceses resultó ser dificilillo y trae de cabeza a los estudiantes e incluso a los buenos conocedores de las matemáticas, pues dista de ser trivial – en incluso hay quien debate las soluciones.

Titulado simplemente la cebra y el cocodrilo requiere calcular –además de otros detalles– cuál es el menor tiempo posible en que el cocodrilo puede atrapar a una cebra que huye al otro lado de un río, teniendo en cuenta que se mueve más lentamente por agua que por tierra. (Y se facilita la fórmula que calcula el tiempo).

Al parecer el examen completo era tan difícil que tuvieron que rebajar el nivel de aprobado a un 3,4 sobre 10 – con estudiantes que incluso salían llorando del aula. Para los interesados, la solución a este problema está explicada en este vídeo: 2015 new Higher Mathematics paper 2 no. 8.

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Shove es una extensión de Chrome para abrir enlaces en el navegador de otra persona

Shove-Chrome-Extension

¿Abrir enlaces en la misma ventana del navegador, en una ventana nueva o en la ventana del navegador de otra persona?

La extensión Shove para el navegador web Chrome abre “por la fuerza” una URL en la pestaña del navegador de otra persona — esto es, sirve para compartir páginas o sitios web —o vídeos o lo que sea— directamente en el navegador web (Chrome, también) de colegas o amigos, en lugar de andar enviando URL por email o por Whatsapp o por donde sea.

Shove facilita compartir enlaces de internet para, por ejemplo, comentar un contenido o un desarrollo mientras se chatea o se habla, o por teléfono. Y también permite que algún contacto bromista envíe contenidos inapropiados por sorpresa, claro.

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Slick: el carrusel definitivo en HTML/CSS/jQuery

Slick

Si necesitas una librería para montar un carrusel de imágenes fácilmente con HTML/CSS prueba Slick: es sencillamente de lo mejorcito, más flexible y completo que encontrarás. Ni siquiera hace falta saber mucho de programación ni tocar demasiado código para usarlo.

La propia página de Slick es una gran «demo»: sirve para mostrar cualquier número de imágenes en secuencia manual o automática; las flechas permiten moverse de unas a otras y los «puntitos» de la parte inferior saltar rápidamente con un clic. Ambos ya son elementos se diría que universales de los interfaces web y todo el mundo los entiende.

Slick se comporta de forma adaptable (responsive) y se puede usar tanto con imágenes del mismo tamaño como con un grupo que tenga un ancho variable. Definiendo algunos parámetros se pueden variar el autoplay, el tiempo que se muestran y la velocidad y efectos como pasar de página, fundido, etcétera.

La forma de usarlo no podría ser más simple también: basta incluir un par de hojas de estilo CSS con llamadas &ltlink> al principio de la página HTML además de la librería JavaScript «vale-para-todo» jQuery con unos &ltscript>. En la posición deseada de la página se coloca un &ltdiv class="clase"> y un

para contener cada imagen, sin más. El nombre de la clase simplemente hay que hacerlo coincidir con el que va en una llamada &ltscript> adicional en donde se definen los diversos parámetros: autoplay:true, fade:false, etcétera. Lo más fácil es copiar el código directamente desde el código fuente de Slick y modificarlo.

Ken Wheeler mantiene Slick en GitHub (se puede acceder aquí: Slick). El autor ha procurado que además de ser adaptable funcione en todos los navegadores y dispositivos tanto de pantalla grande como móviles de tamaño reducido – aunque algún bug tiene todavía con versiones antiguas de Explorer (con quién si no).

Otra cuestión diferente sería por qué querrías usar un carrusel: en general es un recurso un tanto pasado de moda, que no ayuda en la navegación (la gente ignora el hecho de que haya muchas fotos y no se entretiene en irlas pasando) y en general su buen gusto es cuestionable. Pero eso sí: tiene su sitio en ciertos tipos de webs, por ejemplo las que han de mostrar muchas fotos sin que te muevas de la página (se me ocurre: una tienda de segunda mano) o incluso puede quedar resultón en webs para mostrar fotografías o imágenes de trabajos artísticos a gran tamaño.

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El hombre que fue dueño de google.com durante un minuto

Domain-Google-Com-Minute

En Business Insider, This guy bought ‘Google.com’ from Google for one minute,

Era tarde y Sanmay Ved andaba por Google Domains, el servicio de compra de dominios de Google, cuando se dio cuenta de que el dominio google.com estaba libre: al consultar por ese dominio el sistema mostró una cara sonriente indicando que estaba disponible. Ved lo seleccionó y pulsó comprar y, para su sorpresa, pudo completar el proceso de compra. ¿El precio por poseer el dominio con más tráfico1? 12 dólares.

Lógicamente la historia no pasa de la anécdota curiosa porque la propiedad del dominio google.com le duró a Sanmay algo así como un minuto antes de que Google Domains deshiciera la operación; el motivo se desconoce, si fue un error del sistema o si realmente google.com estaba caducado en ese instante — que podría ser, dado que su fecha de renovación es a mediados de septiembre.

Lo WTF del asunto es que según Sanmay durante ese minuto tuvo acceso a herramientas de gestión de Google —en lo que parece ser el minuto más largo de la historia— tal y como relata en How I Ended Up Purchasing & Owning Google.com via Google Domains.


1. Google y Facebook están ahí, ahí.

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