Eso de que «una sonrisa te abre cualquier puerta» es una gran verdad, pero especialmente en esta tienda de un centro comercial en el que para que las puertas automáticas se abran una cámara debe reconocer una sonrisa en el rostro de la persona que intenta entrar.

La idea es simpática, aunque no hay mucha información sobre el invento excepto algunos vídeos donde se ven diferentes tiendas en las que está instalado– una de ellas Etisalat, una compañía de comunicaciones de los Emiratos Árabes Unidos.

El vídeo y el funcionamiento son bastante autoexplicativos y la complejidad debe ser relativamente baja: un arduino con una Raspberry Pi, una cámara y arreando – me imagino. Eso sí: da la impresión de que la «gracia» del asunto (que la tiene) acaba siendo más molesta que práctica – algo que rompe el principio aquel de que «la forma sigue a la función» así que no se yo si el invento es un éxito y realmente alegra el día a la gente o si a la semana siguiente acaban desactivándolo.

En la ciudad de Ajman aplicaron la idea pero al revés: nadie puede salir de la tienda sin sonreir, un poco el concepto del «cliente siempre satisfecho». El caso es que si no hay sonrisa, la puerta queda cerrada hasta que llega un empleado y pregunta a la persona qué podría hacer para mejorar su experiencia de compra.